Ciertamente, fue una victoria como para ser celebrada por semanas. Aún así, y sin pretender restar ni importancia ni gloria a los resultados electorales del 2 de diciembre, creo que es preciso atender a toda otra serie de eventos y posibilidades que se nos antojan más o menos evidentes.
1) Lo primero, la necesidad de denunciar las irregularidades de la jornada electoral, y hacer las denuncias pertinentes con nombres y apellidos de los implicados. Probablemente la emoción de la victoria nubló el hecho de que, ciertamente, militantes del bloque del Sí (Iris Varela in capite) jamás abandonaron la campaña, incluso en los propios centros de votación. La miríada de motorizados amedrentando votantes, gritando "vota sí" en las colas de los electores es un hecho que es preciso denunciar, como también lo es el atropello sufrido por los testigos del bloque del No, al negárseles el acceso a la sala de totalización. Una vez más se repiten los mismos abusos por parte del CNE. E insisto en que es preciso hacer esta serie de denuncias porque, de generarse -o sostenerse- una embriaguez inmediatista provocada por nuestra primera victoria, el CNE puede quedar entonces legitimado -a pesar de todos estos abusos, insisto- como un poder que, de hecho, es independiente del poder ejecutivo. Y el discurso de Chávez esa noche, diciendo que "él tomó la decisión de dar los resultados porque el país no se merece esa tensión" revela, inmediatamente, que fué él mismo quien dio la orden al CNE de dar el reporte a los electores. Una vez más, una inferencia descarada y vergonzosa que viola la independencia de los poderes, explícitamente pronunciada sin que nadie le ponga coto.
2) Desde luego, ahora Chávez, ante tanto revés internacional, queda elegantísimamente bien parado como si fuese un gran demócrata, que soporta los reveses electorales como cualquier otro mandatario electo libremente. Sin embargo, es preciso denunciar los disparates de su discurso post electoral, en el que dijo explícitamente que él no retiraba una coma de esa, su ya derrotada reforma constitucional. ¿Qué se supone que quiere decir un presidente cuando dice que "por ahora" no logró su objetivo, pero que seguirá en la lucha? ¿Que está dispuesto a pasar por encima de la voluntad de un país que le dijo ya, por la vía del voto, que NO acepta su reforma? ¿Acaso procura violentar más adelante, cuando "estén dadas las condiciones" -como rezan todos los catecismos marxistas-, la voluntad de un electorado que ya rechazó su proyecto? El "por ahora", siempre amenazador, puede bien aplicarse a una derrota militar... pero ante una derrota electoral de este tipo no caben ni "por ahoras" ni "yo no no retiro una coma". Hay que hacer énfasis en esto, y hacer notar que un demócrata auténtico no cuestiona -al menos, no de esa manera- la voluntad de un pueblo expresada en el voto.
3) No es por ser pesimista, pero razón tiene el dicho cuando reza que
si te pela el chingo te mata el sin nariz. Es cierto, la reforma constitucional no va -"¿por ahora?"- pero recordemos que existen leyes habilitantes que pueden facilitar más de una manera de darle la vuelta a ciertos asuntos para que al final se termine haciendo la voluntad presidencial -que, al fin y al cabo, es el subtexto de esa identificación perversa resumida en la frase "chávez es el pueblo" o, de su propia boca, "yo soy la reforma"-. Muchos de los proyectos presidenciales que se vieron frustrados ante el revés electoral procurarán hacerse patentes por vía de leyes habilitantes, y allí es donde, nuevamente, la Asamblea se verá en la necesidad de legislar. Veremos entonces el papel de Ismael García dentro del parlamento. Al parecer, tendremos la oportunidad de ver, nuevamente, uno que otro debate que no consista en pagar y darse el vuelto.
--- to be continued!---