A nadie le cae por sorpresa la vena kantiana de nuestro alcalde mayor quien sistemática y racionalmente atiende la cosa pública con suma diligencia y cuidado, como el filósofo de Königsberg solía hacer con el horario que regía, con metódico escrúpulo, su rutina diaria.
Sabido es que Kant era un hombre de palabras medidas y hábitos discretos, lo cual me hace recordar aquel 22 de Agosto de 2006 cuando, en el Teresa Carreño, el apóstol caraqueño del neo-neokantismo (Cassirer, hazte a un lado) despotricó contra los alcaldes de Baruta y Chacao. No hay duda, Barreto es un kantiano de pura cepa. Con su Crítica a la Razón Mediática, se erige como líder del grupo de neo-neokantianos socialistas del sigo XXI. ¿Que cómo se come eso? Pregúntenle a Barreto, o vea Avila TV.

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